London Blogging Night

¡Hola!


El relato con el que inauguramos esta aventura se tituló London Bloggin Night y es una historia de amistad con todos los ingredientes de una novela de intriga: una desaparición misteriosa, un personaje siniestro, pasiones, miedos e incertidumbres. Puedes encontrar los 47 capítulos en el archivo.


Ahora iniciamos una Isla de Relatos (casi perversa) donde intentaremos contar historias que os evadan un rato, a la vez que os provoquen. Queremos que paséis un tiempo, sea el que sea, pero que sea memorable.



Patricia & Isabel


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lunes, 13 de mayo de 2013

CAPÍTULO 17: Sin noticias de Eme

Los domingos tienen la particularidad de hacer que el tiempo se ralentice. Parece como si estiraran de él en sentido contrario a las agujas del reloj y el ritmo de lo que acontece, hasta de nosotros mismos, baja de revoluciones instintivamente. En algunos casos es tan ingrávida la actividad que la voz rapeada de Justin Timberlake  podría resultar la de Luciano Pavarotti interpretando Turandot.

Yo, y la parte de mi cuerpo que me pertenecía en vida, no éramos ajenos a ello.
Abrí los ojos tímidamente como queriendo engañar a mis propios sentidos para prolongar el letargo. Vi a Marcus a mi lado, dándome la espalda, orientado a babor. Me reconforté con la idea de que yo estaba mirando en la misma dirección. ¡Seguro que era alguna señal positiva! Nuestros cuerpos eran polos magnéticos de distinta polaridad. Si se adentraban en el mismo campo de fuerza no había nada que hacer. Se unían sin remedio abandonados a su atracción magnética. Valoré la idea de entrar en esa dimensión pegándome a su espalda por detrás. Quería despertar sus sentidos con algo más que el olor de un buen café.

martes, 12 de marzo de 2013

Capítulo 13: Marcus, Eme y yo. Tres son multitud

Marcus conseguía que entrara en otra dimensión. Una dimensión que trascendía de la realidad mundanal. Con frecuencia, sus abrazos rodeaban algo más que mi cintura y se alzaban como barreras fronterizas que mantenían alejados a mis fantasmas. Su presencia insuflaba cápsulas de optimismo a mis rutinas. Me ayudaba a engranar las piezas de mi puzzle vital para que éstas encajaran mejor. Le profesaba un puntito de admiración, sazonado con cantidades proporcionadas de deseo. No me avergonzaba de él ni cuando confesaba su más absoluta ignorancia sobre algunos aspectos de mi profesión.

- ¿Cómo es eso de que las necesidades no se crean? - Solía preguntarme una y otra vez para que yo entrara en el ruedo cual Mihura, directa a su embuste.

- ¿Otra vez? Pues eso, que no se crean. Nuestro trabajo es identificarlas para poder ofrecer la solución que las satisfaga.

- Pues tú a mí me has creado la necesidad imperiosa de tenerte cerca, así que “no tengo más preguntas Señoría”.

miércoles, 23 de enero de 2013

CAPÍTULO 10: Las últimas palabras de Eme

Aterricé en Barcelona a las 20:00 h, ni un minuto más ni uno menos. Con la precisión de un reloj suizo y la puntualidad propia de las tierras que había dejado atrás apenas dos horas antes. Me había pasado todo el vuelo pensando en Eme, observando con la mirada perdida a través de la ventanilla de mi asiento A11. Siempre he preferido el pasillo y en este viaje entendí por qué: la inmensidad del cielo puede resultar hipnotizadora. Por supuesto, Eme escogía siempre la ventanilla. El efecto narcótico de la visión le venía que ni pintado a su mundo interior.

Repasé con minuciosidad todos y cada uno de los momentos vividos con ella las últimas 72 horas, intentando encajar las piezas de un puzzle que no era capaz de armar. No entendía su comportamiento anárquico, esa autonomía que me excluía tantas veces. Quizá lo que envidiaba de ella era su valentía y lo único que intentaba era buscar un punto de desequilibrio, una brecha que desmontara esa determinación.

jueves, 6 de diciembre de 2012

CAPÍTULO 2: El emplazamiento de la "London Bloggin Night"

El establecimiento llevaba la firma de Foster and Partners. Había estado leyendo algo sobre su arquitectura, la estética denominada  high-tech y despertaba mi curiosidad comprobar cuánto de este sello podía identificar. Si este estilo llamado también Tardo Modernismo se caracterizaba por crear cualquier cosa evidenciando la complejidad de la técnica, el edificio no era la excepción.