London Blogging Night

¡Hola!


El relato con el que inauguramos esta aventura se tituló London Bloggin Night y es una historia de amistad con todos los ingredientes de una novela de intriga: una desaparición misteriosa, un personaje siniestro, pasiones, miedos e incertidumbres. Puedes encontrar los 47 capítulos en el archivo.


Ahora iniciamos una Isla de Relatos (casi perversa) donde intentaremos contar historias que os evadan un rato, a la vez que os provoquen. Queremos que paséis un tiempo, sea el que sea, pero que sea memorable.



Patricia & Isabel


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lunes, 20 de mayo de 2013

CAPÍTULO 18: Una propuesta de viaje

Sentada en una silla de madera sobre un precioso almohadón de terciopelo, una mujer esbelta de cabellos suavemente dorados y dispuestos en un sencillo recogido. Quien la mira imagina que ella acaba de dejar en el respaldo de la silla la bata que llevaba sobre su camisón blanco de seda. Y también imagina que está melancólica y que, por ello, piensa a espaldas del espectador, con la mirada, quizás perdida, hacia la derecha y ante un cortinaje oscuro. ¿Qué le habrá ocurrido a esa mujer? ¿En qué estará pensando? ¿Por qué no hace nada? Esas mismas preguntas se plantea Stephen, vestido de impecable Armani y atento al cuadro que tiene delante, en la pantalla de su Apple: la imagen de una mujer sentada, de un pintor hiperrealista de Nueva York nacido del grafiti y preciosista con los detalles. “Curanaj está llamado a ser un gran maestro y aún tiene mucho recorrido por delante”, se repite Avery a sí mismo, “tengo que hacer algo pronto antes de que otros se nos adelanten”. Con esa decisión en la cabeza, Stephen oye el ruido de la puerta de la galería al abrirse. Y tras ella aparecen unos radiantes John y Eme. Stephen se adelanta a los saludos:

martes, 5 de febrero de 2013

CAPÍTULO 11: Una figura fantasmagórica

Después de nuestro paseo por Deptford, Stephen me propuso ir de nuevo a su White Cube Gallery y escuchar mis ideas para la presentación de una interesante iniciativa cultural, maridaje entre el mundo editorial y artístico.
La tarde había dejado paso a un sentimiento nostálgico que me hacía pensar en Sab. No había recibido respuesta a mi email y me preocupaba pensar que no me había perdonado. Le envié un whatsapp al que siguió el silencio, a pesar de que las dos rayitas verdes podían delataban que: ¿se había recibido? ¿entregado? ¿leído?. ¡Qué lío! Pensaba en todas las posibilidades. Preguntar a Stephen no creía que me aclarara nada. Aún así lo hice: